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Jueves, 27 Marzo 2014 01:25

Profesor Saad Chedid

Uno de los argumentos que se esgrimen constantemente, desde la perspectiva de quienes se sienten desamparados de información por una cultura en la que las comunicaciones juegan un papel principal en la transmisión de las noticias que reflejan los acontecimientos que ocurren en el mundo contemporáneo, es que las agencias de noticias sólo informan lo que los dueños de las mismas quieren. Y que, en general, las noticias que recibimos son tergiversaciones de la realidad. Manipulaciones perversas de los acontecimientos, en las que los culpables aparecen como inocentes y los inocentes como los verdaderos culpables. Y, en el caso de eventos, como crímenes, asesinatos, guerras, terrorismos, tráfico de drogas, en estos las noticias reflejan una realidad totalmente tergiversada en la que los únicos beneficiarios son los dueños del poder.

Como los dueños de esas agencias de noticias, y lo que sigue es una verdad de perogrullo, son grupos alineados ideológicamente con los mandantes de las finanzas, el poder militar, los bancos, el comercio mundial de armamentos, el tráfico de drogas, etcétera, sino ellos mismos, la sensación que queda es la de total impotencia y desolación. El otro argumento es que los pueblos reciben sólo esas informaciones tergiversadas y sus percepciones así como sus interpretaciones y reacciones son, por lo tanto, también tergiversadas. Y, al no tener acceso a otras fuentes, en el imaginario social existe un mundo interpretado totalmente ajeno a la realidad. 

Además, a ello se agrega que los "expertos", contratados por las agencias de noticias, al analizar las obras de los que no están comprometidos con el establishement, tratarán de ridiculizar toda interpretación que desenmascare las versiones oficiales, tal el caso de los atentados a las torres del WTC, y dirán que corresponden a "teorías conspirativas" sin validez alguna.

¿Qué hacer? ¿Cómo lograr modificar esta realidad comunicacional? Desde nuestro punto de vista existe una solución que ha sido asumida por quienes viven incómodos con la situación anteriormente planteada. Solución, por otra parte, sencilla y simple. Difundir lo que se cree la verdadera interpretación de la realidad, de los acontecimientos, que creemos tergiversados y/o mal interpretados y/o interpretados perversamente por quienes hoy tienen el monopolio de las noticias. Y no ceder ante el chantaje que considerará a estas interpretaciones, y sobran los ejemplos, producto o consecuencia de "teorías conspirativas". 

La Editorial Canaán aspira a llenar ese vacío en el área de la publicación de libros y revistas, desde la República Argentina. Editaremos libros de alto nivel académico y de autores reconocidamente antiimperialistas y anticolonialistas, siguiendo el ejemplo de quienes en otras latitudes han asumido la misma actitud. En esos libros habremos de brindar lo que podríamos denominar, parafraseando a autores de nuestro continente, "la otra cara de la conquista", esto es, perspectivas con la mirada de quienes no han sido ni pueden ser comprados por los mandantes de esas mismas agencias internacionales. 

Autores con autoridad moral y cuyas vidas están dedicadas a estudiar los acontecimientos de nuestro tiempo, analizarlos críticamente y ofrecernos sus reflexiones acerca de los mismos. Con las que podremos estar de acuerdo o no, pero sabremos que son pensamientos y reflexiones que sólo buscan encontrar una coincidencia lo más cercana posible a la realidad que explican o relatan. Con el agregado de una sensación clara y precisa de estar leyendo a autores cuyo objetivo fundamental es la búsqueda de la verdad, aunque ésta sea difícil de encontrar y más aún de ser transmitida con la claridad y perfección que exige.

ICArabe (Instituto de Cultura Árabe de Sao Paulo) y la Biblioteca Nacional “Mário de Andrade” invitaron al encuentro "Un llamado de Gaza, el legado de Edward Said”. En este momento, 

“Israel es un estado canalla”; “Israel es un estado nazi y fascista, peor que Hitler”; “Yo diría que ha llegado el momento de hacer las Brigadas Internacionales, como en España, porque Israel es un régimen fascista que está destruyendo un pueblo entero. 

Miércoles, 19 Marzo 2014 20:03

El legado de Edward W. Said

Edward W.Said: nació en Jerusalén, el 1° de noviembre de 1935 en el seno de una familia anglicana que, en 1948, al constituirse el Estado de Israel por una Resolución de las Naciones Unidas, debieron emigrar.

Pasó su juventud entre Egipto y el Líbano, donde vivió hasta trasladarse a los Estados Unidos de América. Allí cursó sus estudios universitarios y luego de graduarse, adquirió la nacionalidad estadounidense y prosiguió su vida académica como profesor de literatura comparada en la Universidad de Columbia.

Fue profesor visitante de las más famosas universidades de los Estados Unidos de América, de Europa y de los países árabes.

Alcanzó renombre internacional al publicar el libro que lo haría famoso en todo el mundo y que fuera traducido a más de 15 idiomas: Orientalismo. Y culmina su obra crítica de la visión colonialista de Occidente con Cultura e imperialismo. Ambos ya traducidos y editados en España.

Publicó al menos 20 libros, casi todos ellos traducidos a varios idiomas. También le fueron publicados numerosos artículos y ensayos, así como conferencias que dictó, especialmente en USA, Europa y los países árabes. Fue miembro independiente del Consejo Nacional Palestino de la OLP desde 1976 hasta su dimisión en 1991, por desacuerdos con la conducción palestina en Oslo.

Desde la segunda Intifada, que comienza en el año 2000, le da todo su apoyo a la recién creada Iniciativa Nacional Palestina, que propiciaba una acción que se sustenta en la metodología gandhiana de la no violencia, y sostiene la creación de un único Estado democrático para palestinos e israelíes. 

Falleció en New York, el 25 de septiembre de 2003. Tenía 67 años.

Miércoles, 19 Marzo 2014 19:31

Palestina, el holacausto ignorado

“La cuestión es lograr que el agresor poderoso se sienta incómodo y vulnerable, tanto desde el punto de vista moral como político. Los atentados suicidas no consignen ese efecto, ni tampoco la antinormalización, que en el caso de la lucha en Sudáfrica fue utilizada como forma de boicot contra académicos extranjeros junto con otros varios medios.

Por eso creo que debemos intentar introducirnos en la conciencia israelí con todos los medios a nuestro alcance. Hablar o escribir para públicos israelíes rompe sus tabúes sobre nosotros. Este temor a ser interpelados por aquello que su memoria colectiva ha suprimido fue lo que suscitó el debate sobre la lectura de la literatura palestina.

El sionismo ha intentado excluir a los no judíos, y nosotros, por culpa del boicot indiscriminado hasta del nombre “Israel”, les hemos ayudado a llevar adelante su plan, en lugar de torpedearlo. En un contexto diferente, la interpretación de Wagner por Barenboim, aunque dolorosa para muchos que todavía sufren los verdaderos traumas del genocidio antisemita, ha poseído el efecto salvífico de permitir que el duelo avance hacia otra fase, por ejemplo, hacia vivir la vida, que ha de continuar y no debe estancarse en el pasado.

Tal vez no he captado lodos los matices de este complejo conjunto de problemas, pero el punto principal es que la vida real no puede ser gobernada por tabúes y prohibiciones contra la comprensión crítica y la experiencia emancipadora, a las que hay que conceder la máxima prioridad.

La ignorancia y la evasión no son los guías adecuados del presente.”

Edward W. Said. Al-Hayat. 15 de agosto de 2001.

 

Hay pocos libros sobre el tema Israel/Palestina que me resulten tan esperanzadores como éste. Antes que nada, nos encontramos en las manos de un ex sionista israelí que honra a su gente, ama su tierra natal, respeta y atesora a sus padres, a otros miembros de su familia y amigos, y es, por encima de todo, el hijo de un famoso general cuyas actividades durante las guerras de Israel contra el pueblo palestino contribuyeron a causar mucho de sus desplazamientos y sufrimiento. (Alice Walker)

Viernes, 14 Marzo 2014 18:20

Frase Home

"En verdad, me atrevería a afirmar que el intelectual tiene que estar dispuesto a mantener una disputa que dura tanto como su vida con todos los guardianes de la visión o el texto sagrados, cuyas depredaciones han sido legión y cuya pesada mano no soporta la discrepancia y menos aún la diversidad. El principal bastión del intelectual laico es la libertad incondicional de pensamiento y expresión: abandonar su defensa o tolerar falsificaciones de cualquiera de sus fundamentos es de hecho traicionar la llamada del intelectual."